En 2025, el mundo se encuentra en una encrucijada crítica en la lucha contra el cambio climático. Los países están trabajando para implementar el Acuerdo de París, pero el progreso es desigual, y se necesita una acción más ambiciosa para limitar el calentamiento global a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales.
La conferencia anual de clima de la ONU, COP33, se celebró en 2025, con países acordando acelerar la reducción gradual de los combustibles fósiles y aumentar el financiamiento para la adaptación climática en países en desarrollo. Este fue un paso significativo hacia adelante, pero muchos expertos creen que aún no es suficiente.
La capacidad de energía renovable está creciendo rápidamente, con la energía solar y eólica convirtiéndose en las fuentes de electricidad más baratas en la mayoría de los países. Sin embargo, la transición hacia la energía limpia se está ralentizando por problemas en la cadena de suministro, desafíos de permisos y resistencia de los intereses de los combustibles fósiles.
Los países en desarrollo están pidiendo más apoyo financiero de las naciones ricas, quienes históricamente son responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. El Fondo de Pérdidas y Daños, establecido en COP28, está comenzando a desembolsar dinero, pero se necesita más financiamiento para ayudar a los países a adaptarse al cambio climático.
Los impactos del clima se están intensificando, con olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales afectando a comunidades en todo el mundo. Estos impactos son particularmente severos en regiones vulnerables como pequeños estados insulares, África y el sur de Asia.
Las empresas están tomando acciones para reducir sus emisiones de carbono, con muchas estableciendo metas de net-zero. Sin embargo, la revisión de las afirmaciones climáticas corporativas se está intensificando, con preocupaciones sobre el greenwashing y la acción insuficiente.
Los movimientos de la sociedad civil continúan presionando por una acción climática más ambiciosa, con los jóvenes desempeñando un papel clave. Estos movimientos han aumentado la conciencia sobre la urgencia de la crisis climática y están exigiendo responsabilidad de gobiernos y corporaciones por sus compromisos.